sábado, 6 de septiembre de 2008

Idiota... soy yo.

Idiota.
Idiota yo por pillarme de alguien como él.
Hijo de puta él por no decirme las cosas,
por darme esperanzas.

Parece imposible que lo que no han conseguido otros,
lo consiga él. Él con sus uñas superfeas,
él con su alemán y yo con mi medio inglés y
chapurreando alemán.

¿Cómo puedo ser tan tonta?
Solo un rollo, solo un rollo, solo un rollo,
y así me lo repetiría hasta 100 veces.
¿Cómo he podido caer en esta trampa?
¿Cómo he dejado que él entrase?
Creía ser un poco más lista, veo que me equivocaba.
Hay cosas que no se pueden controlar.

Odio estar pegada al teléfono esperando tu mensaje,
y aun así, ahí estaba yo!
La chica fría y sin corazón,
la que no conoce el amor porque nunca ha llorado por un hombre, ...
esa soy yo. La que está un jueves por la noche esperando oír el móvil.
La que mientras escribe estas líneas recuerda los pocos momentos juntos
y todavía sonríe. Sí, esa soy yo, la estúpida, la idiota.
Te digo que eres estúpido pero estaba equivocada, esa soy yo.
La que confía en la gente hasta que se dá de bruces contra el suelo.
Se acabaron las noches pensando en tí,
se acabó ir a verte y mandarte una de mis sonrisas,
no te las mereces... cuanto tiempo hacía que no las usaba,
pensaba que las había olvidado,
pero tú las has despertado.
Increíble, realmente no entiendo como puedo haberme pillado por ti.
No entiendo porque llevo la ropa de calle y las lentillas,
debería estar en pijama viando cualquier programa basura,
como tantas veces he hecho.
Odio odiar a la gente por hacerme sentir cosas que no deseo sentir.
Idiota.

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